Al borde de la extinción los manatíes en Veracruz

 Mitos sobre supuestas propiedades propiciaron su devastación.

Foto El Jarochón

Foto El Jarochón

La codicia que despertaron los manatíes entre personas sin escrúpulos que durante años lucraron con su osamenta dejó a esa especie al borde de la extinción y apenas quedan unos ejemplares dispersos en el Golfo de México y sus aguas interiores, por lo que urge consolidar acciones para que no desparezcan, expresó Eleazar Pérez Álvarez, integrante de un grupo de lucha por su preservación.

“Hace más o menos 30 años en Quintana Roo abundaban en sus afluentes de agua dulce. Allá los fueron exterminando porque se suponía o se decía que su carne era afrodisiaca y que su estructura ósea contiene una gran cantidad de marfil. Así como en la tierra los colmillos de elefante son codiciadísimos, en el agua la osamenta del manatí es muy codiciada precisamente porque contiene una gran cantidad el esmalte de sus huesos amarfilada”.

A consecuencia de esas leyendas, el mamífero acuático se convirtió en víctima de las más cruentas cacerías allá en el Caribe mexicano y objeto de la ambición desmedida de personas sin escrúpulos que engrosaron su bolsillos a costa de diezmar su población, lamentó.

“En Othón P. Blanco, lo que conocemos como Chetumal, era muy común porque había muchos. Lo vieron como una forma de explotación porque llegaban muchos extranjeros a comprarlos y a comerlos allí mismo y llevarse las osamentas. Una osamenta de un mamatí adulto está valuada aproximadamente en unos ocho a 10 millones de pesos; es bastante alto si tomamos en cuenta que un colmillo de elefante de aproximadamente 1.20 metros con cinco a siete kilos de peso cuesta 38 mil dólares. Estamos hablando de un mundo de dinero”.

Un mantí alcanza su esplendor a los tres años, a esa edad ya es un adulto. En vida silvestre debe haber unos 20 a lo sumo, a los que se les tiene seguida la pista en Quintana Roo.

“Aquí en Veracruz, los que tenemos en el Acuario, que es una bendición de Dios, están preservados y se han procreado poque el biólogo Osornio les ha dado las facilidades y las comodidades dentro de sus instalaciones, para que vivan, para que estén bien, para que la alimentación sea buena”.

El manatí es herbívoro, vive en manglares y se alimenta básicamente de lirio acuático que hay en muchos afluentes de agua dulce en el estado de Veracruz, sobre todo en el río Papaloapan, donde se les ha hallado.

“Incluso uno de los que tienen aqui voló una de sus aletas; se comprende que de chico, algún motor de hélice le cercenó y así se ha desarrollado, pero los que acaban de nacer hace poco están en perfectas condiciones y en su pecera podrán ver que están muy bien”.

En Quintana Roo hubo una explotación salvaje en muchos manglares vírgenes.

“Muchos extranjeros europeos se los llevaban. Como no les costaba nada más que regalarle unos pesos a los pescadores, lo estuvieron saqueando y saqueando hasta que casi lo exterminaron. Aquí en Veracruz, hasta donde tenemos la información, en ocasiones de mayo a abril, que es la temporada de reproducción, se han visto, pero no en su totalidad”.

Exhortó a la ciudadanía a cuidarlos, apoyar a los ayuntamientos de Alvarado y Tlacotalpan, que respaldan ese movimiento y recordó que el gobernador Fidel Herrera lanzó una ley que está en proceso para preservar y conservar las especies en los afluentes de agua dulce en el estado.

~ por heladiocastro en enero 14, 2009.

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